La memoria de la comunidad de Matecaña entre rieles y aviones.

Matecaña es uno de los barrios de Pereira cuya memoria fundacional está ligada a la banca del ferrocarril.

Las bancas del ferrocarril constituyen el eje direccional de la fundación de Matecaña, otros dos lugares de importancia durante la primera mitad del siglo XX, uno privado y otro público, figuran como centros gravitacionales del surgimiento del vecindario en la segunda parte del siglo XX: La Hacienda Matecaña y el Aeropuerto.

Es importante situar estos lugares porque existe la consideración que en el proceso productivo de la Hacienda, la construcción de la vía del ferrocarril, y del aeropuerto “sirvieron de referentes para la ubicación de viviendas informales aisladas en las áreas baldías”[1]

El poblamiento de Matecaña se ha interpretado por oleadas que tuvieron como referente la construcción de obras públicas, la fragmentación de la Hacienda panelera y el desmonte y abandono de la vía férrea.

La primera oleada de poblamiento transcurrió a partir de 1962 cuando se construyeron 5 casas entre los sectores conocidos como el Cafetal y el Aguacate. Las construcciones aparecieron en el lado sur de la vía férrea durante la coyuntura de la construcción de obras en la Villa Olímpica.  La siguiente oleada fue visible a partir de 1968 cuando 25 familias dedicadas a tareas del campo ocuparon el costado izquierdo de la vía férrea a lo largo de 1 km. Al comenzar los años 70 se da el declive definitivo del ferrocarril y es cuando comienza la más importante oleada de ocupación de los terrenos en ambos costados de la vía férrea abandonada.[2]

Las familias que llegaron clarearon los lotes derribando cafetales y cañaduzales; y además rellenando o rebajando los barrancos a un costado de la vía. La gente venía a marcar su lote o había alguno que decía “venga que le hago un lotecito”, que en promedio podían tener medidas de 4×10 m. En ocasiones se formaban problemas por la propiedad de los lotes que se arreglaban con machete. Las casas eran de esterilla y cartón y no contaban con servicios públicos. Por las noches se alumbraban con velas y la ropa había que lavarla en Los Chorros.

A través de la organización de la Junta de Acción Comunal (JAC) comenzaron a gestionarse soluciones para los problemas básicos de saneamiento. Sin embargo a través de la Junta de Acción comunal también emergieron liderazgos políticos que desembocaron en la fragmentación de la comunidad  y la formación de un nuevo barrio, La Libertad, en 1985.  En la memoria del barrio también figura la gestión del entonces Senador Oscar Vélez Marulanda quien a través de sus influencias consiguió la electrificación del barrio. A su vez el acceso al agua potable fue anterior y fruto de una conexión ilegal desde las redes del aeropuerto y el zoológico Matecaña[3] .

La década del setenta puede considerar como el más importante período formativo del barrio. Evaristo Mojica, de Tasco – Boyacá, llegó a Pereira en 1974 y conoció Matecaña cuando lo estaban invadiendo. El lote que consiguió en 1978 estaba en un barranco por lo cual le tocó rellenar y conseguir guadua en las cercanías para construir un “cambuchito” para vivir con su esposa Gloria Cecilia Ortiz Vásquez, que había llegado a Pereira procedente de Fredonia. Por aquellos primeros años de residencia en Matecaña recuerda la organización de la JAC con la ayuda de Jaime Salazar Robledo y el funcionamiento de los comités de trabajo, salud y deportes.[4]

El primero de septiembre de 1988 una falla en un talud causó un derrumbe de tierra que generó una emergencia en Matecaña. Evangelina Vinasco de Arce de 68 años y Arcesio Arce de 80 fueron hospitalizados. El accidente hizo visible el peligro en el que vivían 50 familias del sector y sirvió como vehículo de expresión de las demandas del Comité Prosocial del barrio liderado por Ancizar Melchor y Ernestina Galeano Gallo quienes solicitaron la solución a los problemas de las familias de escasos recursos económicos y carentes de techo. Además denunciaron que el problema de erosión en el barrio aumentaba por causa de las vibraciones y movimientos del terreno originado por el despegue y aterrizaje de aviones.[5]

Al año siguiente el Concejo Municipal de Pereira dispuso el loteo y entrega oficial de lotes a las familias de un sector del barrio Matecaña. El Acuerdo No. 73 de 29 de noviembre de 1989 ordenó al alcalde que procediera a efectuar el plano de loteo, la entrega de terrenos y el otorgamiento de escrituras sin costo alguno de los lotes.

El alcalde metropolitano Jairo Arango Gaviria objetó el Acuerdo 73 de 1989 y lo devolvió sin sanción al despacho del Presidente del Concejo Municipal Julián Osorio Valencia. El alcalde Arango basó su decisión en un concepto de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda emitido mediante el oficio No. 1681 de 7 de noviembre de 1989; en el cual se recordaba el accidente por la falla del talud en 1988 y el emprendimiento de acciones de reubicación de la población en el plan de vivienda Las Margaritas. Según la Corporación las condiciones del terreno en aquél sector de Matecaña no permitían un nuevo asentamiento.

A pesar de las restricciones legales y el riesgo la población mantuvo la ocupación del terreno y más adelante en 1995 la administración municipal de Juan Manuel Arango propició que 307 familias legalizaran la propiedad de los lotes en Matecaña.[6]

La formación del barrio Matecaña representa una experiencia que se puede inscribir dentro de la espontaneidad de los procesos de autogestión de los asentamientos[7] que jalonaron el crecimiento de Pereira durante la segunda mitad del siglo XX. Llama la atención que el proceso organizativo de la población mediante instituciones como la JAC en vez de cohesionar a la comunidad sentó las bases para la creación de nuevas fronteras barriales en la ciudad.

[1] Edison Eduardo Callejas Marulanda y Juan Camilo Aguirre Montoya. Plan comunitario de Gestión del riesgo para los Barrios La Libertad y Matecaña del Municipio de Pereira – Risaralda.(Tesis de Pregrado, Universidad Tecnológica de Pereira, 2014), 32

[2] Callejas y Aguirre, Plan Comunitario, 33

[3] Callejas y Aguirre, Plan Comunitario,

[4] Comunicación Personal, Evaristo Mojica, 23 de mayo de 2018

[5] La Tarde, Pereira, 3 de septiembre de 1988

[6] Comunicación Personal, Evaristo Mojica, 23 de mayo de 2018

[7] Oscar Arango Gaviria, Pereira, Años 80, (Pereira: FUNDERALDA, 1989), 68

 

 

Informe de investigación acerca de las narrativas fundacionales de los barrios de Pereira 

Caín Contreras – Historiador

Proyecto Laboratorio Creativo Móvil

Bibliobús Trazasueños. 2018.

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