La Circunvalar es como Prometeo

Por: Carlos Vicente Sánchez H. Fotos. Daniel Cardona y Alejandro López

En los años cuarentas, la Sociedad de Mejoras de Pereira trazó las calles de lo que sería la Urbanización La Circunvalar. El arquitecto Rogelio Salmona, diseñó un grupo de casas que eran de por sí bellas y deseadas, a lo largo de ese callejón de árboles y viviendas se veían transitar los domingos a los pereiranos, que contemplaban los antejardines y soñaban con vivir ahí, en esos hogares privilegiados, que daban cuenta del estatus de una época dorada. La gente recuerda las iluminaciones navideñas en los árboles de la calle y los antejardines, hechas con enormes bombillos de colores. En ese sector se fundó el batallón San Mateo. Con el tiempo aquellas casas fueron abandonadas a la suerte del comercio, las cosas cambian, sin duda alguna, las calles se transforman, los días pasan.

En plena calle de la Circunvalar, en donde ahora transitan los carros, hubo un tiempo en que los niños y jóvenes se acostaban sobre el prado para ver las estrellas, existía una comunidad unida que con la invasión de negocios ruidosos fue esparciéndose a lo largo de la ciudad.

La historia de la Circunvalar pareciera dividirse en dos partes, una antes de la Rana y otra después. Realmente la Rana, un viejo bar que tuvo bastante movimiento, es en verdad un escenario metafórico de lo que ocurrió; un decreto de los años ochentas, permitió el uso del espacio de manera libre, según cuenta el arquitecto Armando Ramírez Villegas, (creador junto con su hermano Javier, del libro Historia de un barrio, La Circunvalar),  desde entonces los antejardines de las casas se convirtieron en la antesala de bares, restaurantes y discotecas. La Rana fue uno de esos escenarios no deseados, en donde sucedía la rumba de los ochentas, pero en donde también se padeció la violencia de los noventa, esa de los grupos mafiosos.

Cada fin de semana aparecía abatido por las balas frente al Prometeo, una víctima de esa otra violencia colombiana. El dueño de la Rana Carlos Mario Parra nos dice con una suerte de alivio que, jamás hubo un muerto dentro de su negocio, pero tuvo que pegarse a los santos para que no le cerraran su bar, amenazado por las quejas constantes de vecinos.

Por esa época, Musicando Estéreo trajo la música americana y el rock en español a Pereira, hay quienes recuerdan esa emisora aún, entonces hubo un revitalizado movimiento juvenil alrededor de ella y de la avenida Circunvalar, hubo desfiles, hubo música y los chicos y chicas participaban de los encuentros en la esquina del Prometeo, sintiendo la rebeldía de Charly García,  las notas estridentes de Europe, o la alegría del pop. La Circunvalar se hizo rumba, aún lo es, como si se hubiese rebautizado desde aquel entonces, a pesar de que ciertas casas se mantienen firmes como último bastión de la historia de la ciudad y tratan de salvarse del olvido de esos jóvenes que pasan delirantes de bar en bar, por sobre las construcciones que antes eran admiradas.

El Prometeo donado por la familia Jaramillo en 1965, es el ícono de la Circunvalar, el parque los fundadores fue el escenario y el testigo de las transformaciones de aquel barrio ya convertido en centro. Cada tiempo una oleada de comerciantes, urbanizadores y empresarios arrancan de las entrañas de sus calles algo de la vecindad y lo transforman en un centro comercial, pero sigue viva la Circunvalar, sana sus heridas para ver el tránsito de un montón de generaciones que admiran la escultura del Prometeo pero que no ocupan el parque sobre la que fue erguida, esperando el milagro de que este cobre vida, se resignifique.

La familia Jaramillo guarda como un tesoro sagrado un documento que promueve por decreto que a la avenida Circunvalar se le dio el nombre de “La Alfonso Jaramillo”, en homenaje a al abuelo que ayudó a movilizar junto con otros la ciudad, y a poner a Pereira en la punta del imaginario de progreso del país. Su visión de mundo, le hizo traer el primer carro a la ciudad, pese a lo imposible de aquella empresa. Esta reseña tan contada en nuestra historia, tan macondiana, tan pereirana, nos permite entender el paradigma sobre el cual se fundan las ciudades. Primero nos hacemos a las cosas, luego comenzamos a construir alrededor de ese objeto deseado toda la estructura que permita su uso: carreteras, trenes, talleres.

La Circunvalar hoy está más viva que nunca, y esto gracias a la cultura, la gastronomía, a quienes la pueblan, a la construcción de una especie de comunidad dentro de ese maremágnum de empresas que vienen y se van. Existen eventos como La Cuadra, que no solo es un programa periódico, es una enorme familia promoviendo los encuentros en torno al arte, desde hace 13 años. Existen “Vecinos”, periódico del sector que propende por mantener integrado el sector en torno a la idea de vecindario, existen las academias de ballet, las nuevas y las que llevan décadas como la de Ana María Jaramillo, y aunque la Circunvalar  vio crecer a varias instituciones educativas: Deogracias Cardona, Rafael Uribe, Uribe, Compañía María Enseñanza y Gimnasio Pereira, cada una merece su propia página, aún sobre sus territorio abierto permanecen colegios como la Enseñanza y el Gimnasio Pereira, que han sabido educar a mujeres líderes a lo largo de los años, mujeres que han manejado de vez en cuando los destinos de nuestra ciudad. La Circunvalar se hace y se deshace en aras del progreso. Al final, hablar de la historia de la Circunvalar, es hablar un poco de la historia de la ciudad de Pereira.

Como ejemplo les diré que doña Ligia Ormaza, la nieta de Jesús María Ormaza, es habita este sector, y sonríe cuando nos habla de las grandes fiestas, elegantes todas, en el club Rialto, en aquella época de su juventud la ciudad parecía más viva que nunca, celebró los cien años de Pereira, hizo una importante labor social con ese entusiasmo que heredó de su abuelo, luego se abraza junto a su sobrina para recordar el entierro multitudinario de Jesús María Ormaza y trata de sostener con el aliento de sus años, ese pedazo de historia del barrio que ahora habita, se aferra a la idea de que La Circunvalar sea por un instante un sector tranquilo en donde su sobrina loca, Marta Lucía, pueda acostarse de nuevo a ver las estrellas.

Hoy, a las 5:00 p.m. con presencia del alcalde Enrique Vásquez y las principales autoridades de la ciudad, se siembra la tercera cápsula del tiempo, esta vez en el sector de la Circunvalar, parque Los Fundadores “Prometeo” habrá la exposición de un museo de los recuerdos que da cuenta de la historia de este sector, el proyecto es realizado por la compañía Creativa Trazasueños y el instituto de Cultura y Fomento al turismo de Pereira con el apoyo de La Tarde, El Ministerio de Cultura, Prospectiva 2032, secretaría de Educación, Secretaría de Planeación, entre otras.

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