Cuentos en caracol (taller de promoción lectora)

  • Tal vez lo hizo porque no conocía su belleza o porque no quería que su hija recibiera un caracol por cada sentimiento, pero yo me tomé el tiempo de ir a recorrer el mundo para obsequiarle un caracol único. Una noche de verano me encontré solo en una isla, cuando de repente sentí una corriente fría en mi pierna izquierda, entonces me di cuenta que el viaje había terminado regresé y toqué la puerta de su casa, saqué el caracol y le dije: “quiero que me recibas este caracol”, lo tomó en sus manos y salí corriendo; a los pocos días su hija me buscó y me dijo después de que le diste el caracol fue a mi cuarto y dijo: “ya entiendo por qué te gustan tanto”.

Sergio Alejandro Prieto

 

  • Tu mamá se enfureció ya que para ella no era fácil, ver cómo le dabas más importancia a unos simples caracoles que a todo ese montón de regalos que a diario te daba y que solo tenían un valor comercial, pero lo cierto es que tu mamá olvidó un pequeño pero importante detalle y es que a pesar de que los caracoles no tienen ningún valor para la sociedad tanto para mí como a ti, era un símbolo de orgullo, que representaba lo feliz que me haces y desde que te los mandé mi principal objetivo siempre fue que nunca me olvidaras y que por medio de ellos lleves siempre en tu memoria el recuerdo de una de las personas que más te quiere y te extraña en este mundo, tu padre.

Guillermo Duque

 

  • Ya que todos esos caracoles me diste con tanto amor en cada fecha especial e importante que te regalaba lo que más me gusta, pues tenía una colección de esos hermosos caracoles que yo le he dado.

Tu madre no entendía que esos caracoles eran mi amor para aquella dama que se robó mi corazón.

Ese día en que tu madre me regañó pensé que era el último caracol que te podía dar, pero no fue así ya que cada caracol que se comparaba con tu belleza lo guardaba esperando aquel día que pudiera verte para entregarte mis más grandes tesoros.

Sofía Perez Lozano

 

  • Pero para que tu madre no te regañara más, también a ella le regalé un par de caracoles. Pasados los días tu madre cumplió años, y mi regalo hacia ella fueron unos caracoles con colores hermosos y brillantes, lo cual me lo agradeció mucho.

Aquella señora ya también había cogido mucho más el gusto por los caracoles que cualquier otra cosa, ahora solo quería tener muchos de ellos, de todos los colores y tamaños.

Ahora era ella también la que en todo momento quería regalar caracoles hasta en las mínimas ocasiones.

Todo esto se juntó, ahora era como un hermoso paraíso de caracoles, aventuras en las que se podían ver  las hermosas formas de los caracoles… Era algo como en las películas de aventuras, en las que solo se encuentran diversas maravillas.

Maren Daniela Herrera

 

  • Pero aunque ella se haya molestado, no dejé de entregarte más caracoles, recorriendo tiendas, playas, en busca de los exóticos y hermosos caracoles para dártelos, aunque hoy tengo que decir lo que nunca pensé decir, este caracol que tengo en mis manos es el más importante sin resaltar su belleza. Hay mayor belleza que la que desprendían tus ojos, ahora dejo este caracol en tus frías manos las cuales yacen en tu ataúd.

Brian Gómez

 

CHICO

  • Estuve pensativo… imaginando como quizás pudiera regalarle algo a su madre, quizás un caracol dorado, azul, café, ¿cómo podría hacer que no se enojara? Quizás hablarle de lo bellos que son los caracoles y que para mí significan la intención con la cual te los di, me pregunte: ¿Quizás quiere que no distraiga su hija o quizás hubo algo que no fue muy conveniente que hice mal?

La hija le dice a su madre:

-No veo el motivo por el cual te enojes José es un gran amigo, compañero, me da alientos cuando estoy triste, me ayuda con sus caracoles me dan paz, tranquilidad y aparte son muy bonitos mira su color, su textura, ¿sabes? El caracol de las islas me lo dio cuando estuve triste, sentir tanta paz tanta alegría quisiera que te dieras la oportunidad de conocerlo.

Chico

Ahora que Mariana pudo hablar con su mamá me presentaré, lo que no hice por cierto, sé que eso debí hacer desde un principio.

Iré a su casa, le llevaré un caracol azul que para mí significa tranquilidad, que aquello que se viene se va de una manera muy bonita.

Natalia Rivas

 

  • Por el día de San Valentín, te di un caracol que parecía una paleta de corazón tu madre se enteró y te envió a un internado, el día que te fuiste, no te di uno si no una lagartija, me miraste con un rostro de extrañez, la recibiste y te fuiste. Cada domingo te mandé una carta. Pasaron las semanas los meses y no recibía una tuya, seguí mandándote cartas. Un día me dijeron que te podía ir a ver, llegué, al mirarte supe que algo te preocupaba te pregunté qué pasaba, me ignoraste y te fuiste, cuando entré a tu cuarto me sorprendí, vi cada una de las cartas en las paredes pegadas y los sobres en la parte inferior de ellos, me alejé un poco para verlas todas me di cuenta que formaban en la pared una lagartija gigante donde  las palabras de las cartas eran la espalda y los sobres el rostro y el cuerpo, miré los ojos y me di cuenta que eran dos fotos de nosotros, me miraste y me dijiste que la lagartija que te di había muerto en el camino, que se pegó a la ventana del coche y el conductor la subió aplastándola, que te sentiste tan triste que no querías decirme porque sabías que era lo único que tenías de mí, así que decidiste guardar cada una de las cartas y hacer una lagartija con ellas.

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