8 estrategias para fortalecer el carácter de mi hijo

Como padres de familia, una de nuestras mayores preocupaciones es fortalecer el carácter de nuestros hijos. Queremos que sean amables, honestos, generosos, responsables, humildes,  en fin, la lista de virtudes es interminable. Tanto, que nos podemos sentir abrumados por “todo el trabajo” que tenemos que hacer, sobre todo en los primeros años de sus vidas.

 

Es importante que sepamos que cada niño nace con un temperamento diferente, con sus cualidades y dones únicos. A algunos les es más fácil compartir sus juguetes que a otros. A otros nos les gusta mentir; algunos son tímidos, mientras otros son valientes y con mucho coraje. No importa cuál sea el carácter de tu hijo: debes estar seguro que nació con lo que necesita para ser exitoso en la vida, tú simplemente le ayudarás a fortalecer ese kit de habilidades.

 

Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo empezar? Te has encontrado pensando “Mi hijo es muy envidioso, ¿cómo le enseño a compartir sus cosas?”, “Mi hija siempre se enfada con sus amigos, ¿cómo le puedo enseñar a tratar a los demás con amabilidad y respeto?”. Lo más importante es entender que los niños toman primero el ejemplo de los adultos para poder desarrollar y fortalecer sus virtudes y valores. Los padres, familiares y maestros son los primeros ejemplos que tienen para aprender a desarrollar su coraje, honestidad, generosidad y respeto.

 

Aquí tienes unos tips para ayudar a tu hijo a fortalecer su carácter:

1.Habla de los valores: Es importante que hables con tus hijos sobre los valores que son importantes para la familia y que les expliques por qué lo son. Aunque tus hijos sean pequeños puedes enseñarles por medio de cuentos o ejemplos diarios; recuerda que de pequeños la repetición funciona perfectamente, obviamente sin abrumarlos.

 

2. Motívalos: Puedes motivar a tus hijos simplemente haciéndoles saber que estás seguro de que pueden lograrlo solos. Si tu hijo es egoísta puedes decirle: “Te voy a dejar de recordar que no tienes que ser egoísta, porque estoy seguro que tú lo sabes y lo puedes hacer solo”. Hazle saber que va teniendo pequeños logros y que los valoras. Si a tu hija, por ejemplo, no le gusta compartir sus juguetes puedes decirle: “He notado que le prestas tu juguete favorito a tu amiga”, pero no tienes que darle una recompensa o un premio

3. Retroaliméntalos: Para la mayoría de los padres resulta más sencillo hacer comentarios sobre los comportamientos negativos de sus hijos. Si tu hijo se enfada o se coge una pataleta, se te olvida que sólo algunas veces lo hace y dices cosas como: “Es que siempre te portas mal”. Tendemos a generalizar y resaltar las actitudes negativas. Desgraciadamente no nos damos cuenta que cuando resaltamos constantemente las actitudes negativas de los niños, lo único que hacemos es dejar que ellos “se lo crean”.

 

Por eso, es muy importante no pasar por alto las buenas actitudes de tus hijos y fortalecer con buenas observaciones éstas, pues a la larga, estos “buenos” comentarios forman el carácter de tu hijo. Qué diferente es decir “Nunca prestas tus juguetes” a decir “Qué bien que compartas tus juguetes con tus amigos, eres muy amable con ellos”.

 

4. Promueve las buenas acciones: Las oportunidades que tengan tus hijos de hacer buenas acciones será muy importante para el desarrollo de su carácter. Es importante motivarlos a participar en actividades como voluntarios o eventos de caridad. Por ejemplo, de vez en cuando pídeles que te ayuden a sacar juguetes viejos que ya no usen y que puedan donar a niños sin recursos. De esta forma les estarás enseñando a compartir y a no ser egoístas con sus cosas.

 

5. Establece expectativas y límites: Definir límites en el comportamiento de tus hijos ayuda a establecerte como líder de familia y, a la vez, le dará un sentimiento de seguridad. Igualmente les da la tranquilidad de que es tu forma de ayudarlos a fortalecer su carácter.

 

6. Recuerda que eres el padre, no “el mejor amigo de tus hijos”. Este es un error muy común hoy en día. Los padres buscamos ser los mejores amigos de nuestros hijos con el pretexto de ser sus confidentes. Se nos olvida que por algo somos adultos y estamos para ayudar a nuestros hijos a descubrir el mundo con nuestra experiencia. Mejor seamos guías para nuestros hijos.

 

7. Asigna responsabilidades a los miembros de la familia: Muchas veces te será más fácil limpiar la mesa, sacar la basura y lavar los trastes tú solo, que esperar a que lo hagan tus hijos. Pero recuerda que es nuestra obligación como padres ayudarles a lograr un equilibrio entre sus necesidades y deseos, como el equilibrio de la familia y cada uno de sus miembros en particular. Esta actitud se reflejará en su participación en la sociedad.

 

8. Habla con tus hijos: Es increíble lo importante que es conversar con ellos. Simplemente al hablar sobre cómo les fue en el colegio, puedes encontrar temas para destacar su buen comportamiento o reafirmar empatía, responsabilidad, honestidad, etc.

 

El desarrollo del carácter de los niños comienza en la casa y continúa en la escuela. Hoy en día, las escuelas, como los maestros, están muy abiertos a trabajar en equipo con los padres. Incluso existen proyectos de trabajo que se inician en la escuela y se continúan en la casa para lograr un proceso educativo coherente para los niños.

 

Recuerda que cada niño es diferente, cada uno tiene su propio ritmo de aprendizaje; trata de no juzgar, criticar o comparar a tu hijo con otros niños. Tu hijo es único y te tiene a ti para ayudarlo. ¡Disfruta de ser el mejor ejemplo!

 

Redacción: Magdalena Olivares. Directora de Desarrollo de Habilidades EnjoyLife

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